
Él tiene muchas cualidades que tú valorizas, pero también algunos defectos que odias. En la cama está todo bien, en la vida social, una tristeza. Él es un padre excelente, pero como marido deja bastante que desear. Enfrentémoslo: somos un paquete lleno de cualidades y defectos que determinan el rumbo de las relaciones y matrimonios. Si tu relación de pareja no es exactamente como tú querías, pero está lejos de ser algo para despreciar, descubre si es el momento de invertir en la relación o de desistir.
Cuando las cosas no están 100% bien, hay que poner los pros y las contras de la relación en la balanza. Así piensa la dentista Isa R., de 31 años, casada hace tres. "Toda relación pasa por etapas mejores y peores. Para continuar juntos, hay que insistir, no se puede abandonar todo lo que se construyó ante la primera dificultad", dice, agregando que nadie es perfecto. "Siempre pongo en la balanza las cualidades y defectos de mi marido. Las cualidades pesan más. Por eso, continuo tratando de lograr que vivamos en armonía", cuenta la dentista, que ya pasó por momentos difíciles pero pudo superarlos a fuerza de conversar. "Tenemos toda la vida por delante, planeamos tener hijos en breve y eso es mucho más importante que cualquier discusión del día a día", asegura.
La abogada Maíra X. tiene 32 años y su pareja es mucho más joven: "Estamos en momentos de la vida muy diferentes, él todavía está tratando de afirmarse en el trabajo, queriendo una relación leve y yo ya tengo experiencia, quiero casarme y tener hijos." La abogada dice que es consciente de que la relación no va a llegar muy lejos. "De todas formas, creo que vale la pena seguir con él por ahora. Estamos enamorados y vivir una pasión siempre es muy agradable", dice, agregando que piensa terminar la relación cuando se enfríe la pasión. "Ahora no puedo ni pensar en alejarme de él, sería mucho sufrimiento", confiesa.
Hasta el fin
Para que cualquier relación de pareja funcione es necesario una cierta inversión emocional. Damos amor, atención, mimos, almuerzo los domingos, ropa interior seductora y una lista de cosas para agradar. La analista de sistemas Nara P., 32 años, hizo de todo hasta el día en que se dio cuenta de que era irremontable. "Todo lo que hacía no llevaba hacia absolutamente ningún lugar. Él no supo valorizar mi deseo de que las cosas salieran bien y me encontré sola en la relación", recuerda. Nara optó por la separación. "Hasta hoy lloro por mi ex, pero estoy segura de que hice lo que podía por el casamiento y que la situación era insostenible.
El psicólogo Ailton Amélio es autor del libro "Para vivir un gran amor", que aborda ese tema. Para él, la decisión entre invertir y desistir de la relación es muy compleja, ya que involucra muchos factores: "Están los aspectos romántico, sexual y económico. La persona debe evaluar los valores, el compromiso, el nivel de entrelazamiento de las vidas de cada uno, el círculo de amigos y qué va a pasar con los chicos. Es una gran red de factores involucrados en la decisión". Ailton recuerda que, a diferencia de lo que se muestra en las telenovelas, una relación no termina sólo porque el hombre o la mujer piensan que el amor se terminó. "Las crisis son comunes, y el amor puede volver. Por eso, no se debe abandonar el barco ante el primer obstáculo", afirma.
Una relación puede llegar a su fin cuando los problemas se vuelven intolerables, lo que, según el psicólogo, depende de cada persona. "Para algunos, puede ser una traición. Para otros, una agresión física. Si la cosa se repite, el episodio se vuelve suficiente para abandonar la relación", explica, destacando que hay personas que mantienen una relación infeliz por miedo a estar solos. "Los motivos para no poder abandonar el casamiento pueden ser ficticios, como el miedo a no conocer otra pareja. Sabemos que las personas tienen todos los recursos para que eso ocurra. Otros son reales, como el impacto social en la vida de los hijos", concluye.
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