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  • Ao escolher onde ficar na boate, dê preferência aos lugares centrais ou mais altos

Carrera y dinero

Vida de promoter

Fiestas, eventos, celebridades, pero todo eso por trabajo

Por Vanessa Oliveira • 18/05/2009

Fiestas y más fiestas, vida social agitada, figuras conocidas, regalos y adulación. Es así que mucha gente ve la rutina del promoter, el responsable por seleccionar y llevar personas interesantes a importantes eventos. Un cuento de hadas a los ojos de los que no trabajan en esa área. Sin embargo, el que está en ese medio sabe que por detrás de esa rutina de "princesa", existe un trabajo infernal digno de una "cenicienta". Lo que en la teoría podría ser maravilloso y perfecto, en la práctica se trata de una profesión que exige mucho más que distribuir sonrisas y beber champagne con los invitados de un lugar. Es más, muchas veces, eso ni siquiera ocurre.

"Yo soy la que menos aprovecha la fiesta. Tengo que estar siempre alerta a los posibles problemas, lo que a veces es muy desgastante", es lo que dice Fernanda Barbosa, que se considera una asesora de eventos de San Pablo. Para ella, el promoter es aquel profesional que trabaja directamente con discotecas y decide quién entra o no aquella noche. "Yo incluso tengo en mi despacho a Beto Pacheco, que es quien se encarga directamente de esa parte. Mi trabajo involucra otras cosas", explica ella. "Hago el RRPP (Relaciones Públicas) de una marca, veo cuál será el buffet, el DJ, y esas cosas...".

Tener un mailing puede ser fácil. A pesar de que hay gente que incluso lo vende o lo roba... La cuestión es que logres llevar a la persona a determinado lugar. Sólo mandar las invitaciones no quiere decir nada

Fernanda fue modelo durante mucho tiempo, además de actuar también como directora de una agencia. Así conoció a mucha gente que sobresale en el escenario nacional y, principalmente, en los medios. Estar bien relacionada fue el primer paso para poder entrar en el medio y formar un mailing envidiable de buenos contactos. Actualmente tiene una lista de siete mil nombres que actualiza diariamente, pero suele trabajar con "sólo" tres mil de ellos. "Tener un mailing puede ser fácil. A pesar de que hay gente que incluso lo vende o lo roba... La cuestión es que logres llevar a la persona a determinado lugar. Sólo mandar las invitaciones no quiere decir nada ", dice Fernanda, explicando que debe establecerse una relación de confianza con el invitado, para que no crea sólo en la calidad de tu trabajo, sino también en la del evento.

De la misma forma piensa Alice Pellegatti, que también es de San Pablo, pero trabaja en Río de Janeiro. Desde 1996 al frente de AZ Produções, los últimos cinco años junto a su socia Suzy Martins, Alice actúa no sólo como promoter, sino también como productora y asesora de marketing y promoción. "En realidad yo me veo más como empresaria ", afirma. Según ella, de nada sirve fantasear sobre un evento con el fin de persuadir a una persona para que vaya. "Tenemos que trabajar con lo real y de esa manera vender el evento de nuestro cliente. Todo depende de la forma como se comunica", explica.

Como Fernanda, Alice llegó a este rubro como consecuencia de sus actividades. Durante 20 años trabajó en grabadoras en el área de promoción y marketing, donde se centraba en el desarrollo de la carrera del artista. Allí conoció a mucha gente del medio musical y terminaron invitándola los del grupo Titãs para hacer el RRPP del lanzamiento del DVD Acústico MTV. La primera de muchas invitaciones, la mayor parte relacionados a la música. Lo que no le impide hacer otros eventos como el Lounge GNT/Fashion Río o el prelanzamiento de la película /documental "Cartola". "Depende mucho también de mi gusto personal y de si el trabajo tiene algún contenido exclusivo", comenta.

Entonces, a partir del momento en que acepta un trabajo, empieza la vorágine. ¿Qué va a haber en el lugar? ¿Cómo es el sistema de seguridad? ¿Y el estacionamiento? ¿Qué tipo de sonido y música? ¿Habrá un buffet? ¿Quién va a ser responsable por qué? Y se hacen otras miles de preguntas para que el invitado pueda saber exactamente adónde va a ir. "¡No voy a sacar a nadie de su casa por nada!", explica Alice. ¡Ella realmente intenta saberlo todo! Tanto con relación a la fiesta como a quiénes van a ir. "Yo pienso en qué es lo que esa persona puede aportarle al evento. ¿Qué se va a poner? ¿Hay algo en especial que pueda hacer?". O sea, ella no sólo les vende la fiesta a los invitados, sino también hace lo contrario. Piensa en el evento como un todo y evalúa quién debe estar presente o no.

Y, por supuesto, por liberar la entrada, la llenan de mimos con segundas intenciones. "Todo el mundo puede pasar por esa situación, incluso el gerente del banco. Sin embargo, cuando pasa es tan nítido que ni siquiera pierdo mi tiempo", resalta. Por otro lado, por vetar la entrada, se convierte en el blanco de las personas irritadas y de los colados. "No llega a ser un problema. Forma parte del trabajo, ¡como las meteduras de pata!". Y de este tema, tanto Alice como Fernanda, entienden bien. "¿Y cuando alguien se sienta en la primera fila de un desfile en el lugar de un invitado? Me las tengo que arreglar y sacarlo con buenos modos y educación para que no se enoje", dice Fernanda. A pesar de no actuar más como modelo, todavía trabaja mucho con desfiles. "Hay gente que no me habla porque no lo dejé entrar en una ocasión", cuenta.

Lo peor es cuando la vida personal queda relegada a un segundo plano. ¿Qué hacer para tener una rutina familiar, amorosa si no tienes horarios predefinidos? "Mi prioridad es mi hijo, que tiene siete años. Lo voy a buscar al colegio todos los días, trato de viajar con él los fines de semana y de estar siempre cerca", afirma Fernanda. Lo que es más difícil, según la asesora, es estar de novia, ya que tiene muchas noches tomadas por la profesión. "O él te acompaña o no hay manera", dice. Asimismo, en el caso de Alice, no es distinto. Estar con la familia es una preocupación constante. Incluso porque además de ser la madre de dos hijos, está casada con Frejat, el vocalista del grupo Barão Vermelho, que también tiene una agenda llena de compromisos. "Me encanta cocinar, reunir a todo el mundo... Y creo que todavía consigo tener una vida normal, a pesar del trabajo", afirma. Lo que no se puede es perder el ritmo. Un consuelo para el que está empezando a trabajar como promoter.

Lívia Cheble, de 22 años, por ejemplo, se dedica a trabajar en el sistema de discotecas citado anteriormente por Fernanda, hace un año. Con su novio tiene un mailing de aproximadamente mil personas y se concentra más en la cuestión de la cantidad de invitados. Sólo llega a vetar la entrada de hombres o a liberar sólo la entrada de mujeres bonitas cuando el gerente del lugar se lo pide. "Queda a criterio del cliente. Todavía no tuve la experiencia de actuar con listas seleccionadas", resalta Lívia, que está entrando en un área totalmente diferente de la suya. "Me estoy por recibir en fisioterapia, pero seguiré con los eventos mientras tenga tiempo y pilas", dice ella. Definitivamente, no es su prioridad la de actuar como promoter. Últimamente ha sido sólo una cuestión de unir lo útil a lo agradable: dinero y fiestas.

Lo que ella cobra, hoy es un complemento para su vida de estudiante. Es lo suficiente para el momento. Sin embargo, en términos financieros, Lívia cree que esa carrera es inestable. “Tengo amigos que trabajan todas las noche de lunes a lunes. Si dejan de trabajar un día, sienten una buena una diferencia en su presupuesto”, argumenta. Por otro lado, desde el punto de vista de Alice, que está en el área hace mucho más tiempo, si insistes en la carrera, puedes conseguir estabilidad."Al principio todo es más difícil", dice.

Lo interesante es que, al contrario de lo que consideran Alice y Fernanda, ella no se ve como promoters por estar ofreciendo ese tipo de servicio. Sino todo lo contrario. Para ella, el promoter es aquella persona que se informa sobre el evento en general y participa más activamente de su concepción. "Yo sólo transmito el mensaje sobre la fiesta. Ser promoter es algo mucho más grande", resalta Lívia. Bromeando con la situación, incluso podemos decir que cualquier semejanza con el trabajo hecho por Alice y Fernanda no es mera coincidencia. Distintas visiones.

Lo que importa es que, independientemente de las opiniones y del nombre "promoter", las tres conocen el valor del trabajo y cómo es fundamental para el éxito de un evento. Además de estar de acuerdo en una cosa: para actuar en esa área, la persona tiene que ser simpática, tener desenvoltura, juego de cintura, carisma, saber vestirse y cuidar su propia imagen. En definitiva, la venta de un evento empieza en la presentación de la profesional. ¿Quién se arriesga?





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