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Cuerpo y bienestar

Memoria: central de archivos

Para mantener un buen archivo, cuidar de la mente es esencial

Por Camila Barcellos • 13/08/2009

Adivina, adivinador. Sin ella no sería posible darles continuidad a las tareas del día a día, a las historias de amor, mucho menos a las de verano. ¿Adivinaste? Estamos hablando de la memoria. Es ella la responsable de nuestros recuerdos, ya sean buenos o malos, alegres o sufridos, recientes o antiguos. La memoria es nuestro pasado vivo. Después del momento, es ella quien queda para contar la historia. Revivir un viaje a través de la música que se oía en el auto, recordar al ex novio por causa de un olor, o recordar una cena especial tras probar el condimento de la comida de algún restaurant. Todo ello ocurre gracias a la memoria. Sin ella, somos personas sin referencia.

Hay dos tipos de memoria: la declarativa y la de procedimientos. La declarativa es la que nos permite verbalizar un hecho. Pero no se queda por aquí. Dependiendo de la duración que tenga, puede ser considerada inmediata, de corto plazo, o de largo plazo. ¿Te acuerdas de aquel esfuerzo que hacemos para memorizar el número de un celular? Quien nos ayuda es la memoria inmediata, y dura fracciones de segundos. Ya la de corto plazo tiene duración de algunas horas. Así, nos permite recordar detalles como con quién nos encontramos el día anterior, o qué almorzamos el último domingo. La de largo plazo, obviamente, dura un poco más. Meses o incluso años, como ocurre con el aprendizaje de una nueva lengua.

"Tenemos un manantial de riquezas dentro de nuestra propia cabeza, pero no siempre lo aprovechamos. Es como tener el sartén por el mango, pero no saber cocinar"

Debes estar preguntándote qué es lo que puede haber sobrado para que haga la memoria de procedimientos. Ella nos permite retener y procesar informaciones que no pueden ser verbalizadas, como tocar un instrumento o montar bicicleta. Esta es la más estable y más difícil de perder.

Seleccionando las informaciones

La memoria tiene la característica de ser selectiva, o sea, se deshace de aquello que, aparentemente, no tiene más importancia. Eso ocurre para dar espacio a informaciones más recientes. "Para aprender o realizar una nueva tarea, nuestro cerebro tiene que hacer nuevas conexiones. Con ello, acaba siendo necesaria la desactivación de conexiones antiguas. Pero cuando estamos con la cabeza llena, este proceso es complicado, pues tenemos un número mayor de informaciones que deben ser organizadas", explica el neurólogo Benito Damasceno. Benito, que es profesor de neuropsicología e investigador de la memoria en la Facultad de Ciencias Médicas de la Unicamp, ayuda a desvendar lo que pasa por detrás del proceso de memorización. "Sin ese mecanismo, las conexiones antiguas iban a interferir en las nuevas, y no conseguiríamos aprender o realizar ninguna tarea con la agilidad o precisión adecuadas", explica.

Otro especialista en el asunto, el neuropsiquiatra John J. Ratey, afirma que son tantas las combinaciones posibles de circuitos neurales que el ser humano acaba utilizando sólo una ínfima parte de su potencial cerebral. "Tenemos un manantial de riquezas dentro de nuestra propia cabeza, pero no siempre lo aprovechamos. Es como tener el sartén por el mango, pero no saber cocinar", defiende Ratey, autor del libro "Cerebro, una Guía para el Usuario".

Ejercitando la mente

Así como el cuerpo, la mente también merece cuidados. De la misma forma que los ejercicios físicos mejoran los músculos, ciertas actividades son capaces de estimular el cerebro, aumentando su potencial. Fue sabiendo eso que los neurocientíficos Lawrence C. Katz y Manning Rubin desarrollaron estudios sobre un programa de ejercicios cerebrales. La idea era activar los circuitos neurales y estimular la producción de nutrientes que desarrollen las neuronas (células nerviosas), haciendo que éstas se mantengan saludables por mucho más tiempo de lo que se imaginaba posible.

Esta ejercitación cerebral, conocida como neuróbica, tiene la ruptura de la rutina como una de las reglas. Esto ocurre porque, al modificar la forma como hacemos una cosa, nuestras neuronas precisan adaptarse al nuevo contexto. Un ejemplo de ejercicio es cepillarse los dientes con la mano no dominante, pues así estarás estimulando nuevas conexiones neurales. "Con ese tipo de actividad, tu cerebro debe movilizar energía para vencer un desafío, e esto estimula la producción de neurotrofinas, responsables del crecimiento de las neuronas. Eso ocurre incluso durante la práctica de deportes", explica la neurocientífica Suzana Herculano-Houzel.

Pero, para aumentar la capacidad de aprendizaje, es necesario un trabajo mental constante, capaz de estimular el cerebro a producir nuevas neuronas, así como a realizar nuevas conexiones cerebrales. "El hábito de hacer crucigramas, de leer textos de calidad y que generen interés, y la práctica de ejercicios físicos regulares placenteros, son excelentes actividades para el cerebro", cita el psiquiatra Fábio Azeredo.

Estrés, enemigo de la memoria

A pesar de ser eficiente, la memoria siempre nos está jugando una mala pasada. No son raras las situaciones de olvidos, como cuando pensamos: "Mmmm... ¿qué es lo que iba a decir? ¿Dónde está la llave del auto? ¿Habré desconectado la plancha?". En esos momentos, lo importante es no entrar en pánico. En realidad, este tipo de lapsus puede ser síntoma de estrés. Sí, el estrés es dañino para el cuerpo. Cuando llega a la mente, produce hormonas que matan las neuronas, haciendo que la cabeza nos deje plantados. Otros villanos de la mente son la falta de sueño y una dieta alimentaria desequilibrada. Huevos, pescados con omega-3, frutas y aceites vegetales son algunos de los alimentos que no deben faltar en la mesa para el mantenimiento de una buena memoria.

Pero, si lo que quieres es una memoria potenciada, anota ahí la receta dada por los médicos: no dejar de usar aquellos minutitos sagrados de relajación, ni desistir del optimismo y de la convivencia social, con amigos y familiares. Estas son actividades que, además de dejarnos a todos más felices, también estimulan las células neurales.




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